Operaciones de incautación y acciones de cumplimiento de criptomonedas por el gobierno chino

Operaciones de incautación y acciones de cumplimiento de criptomonedas por el gobierno chino

mar, 10 2026

En junio de 2025, China cerró definitivamente todas las actividades relacionadas con criptomonedas. No es un ajuste temporal. No es una medida parcial. Es el punto final de una campaña de 16 años que transformó al país de uno de los mayores mercados mundiales de Bitcoin y Ethereum a la nación con la regulación más estricta del planeta. Ya no puedes comprar, vender, minar o incluso poseer criptomonedas dentro de China. Si lo haces, el gobierno tiene el poder legal para incautar tus activos, congelar tus cuentas y aplicar sanciones penales.

El fin de una era: de mercado global a prohibición total

Hace una década, China era el epicentro del mining de Bitcoin. Mineros en Sichuan y Xinjiang usaban electricidad barata de represas hidroeléctricas para generar la mitad de la red global. Las plataformas de intercambio como Huobi y OKEx operaban desde Shanghái y Beijing, con millones de usuarios chinos comprando y vendiendo cripto cada día. Pero eso cambió. El gobierno no buscaba regular, sino eliminar. Empezó en 2009 con una advertencia: no uses monedas virtuales para comprar cosas reales. En 2013, los bancos dejaron de procesar transacciones de Bitcoin. En 2017, prohibió los ICOs y cerró todos los intercambios locales. En 2021, ordenó el cierre total de las minas. Y en mayo de 2025, lanzó la ley definitiva: cualquier forma de posesión, transacción o minería de criptomonedas es ilegal, incluso si usas una VPN para acceder a Binance o Coinbase desde fuera.

La ley no es ambigua. No hay excepciones. No hay periodo de transición. Si tienes Bitcoin en una billetera digital, incluso si la guardas en un dispositivo físico como un Ledger, el gobierno puede exigirte que la entregues. Si no lo haces, pueden incautar tu casa, tu auto, o congelar tu cuenta bancaria hasta que cumplas. Las autoridades tienen acceso a los registros de transacciones en redes blockchain y pueden rastrear fondos hasta su origen. No importa si lo compraste en 2017 o lo recibiste como regalo en 2024. Es ilegal.

Cómo funciona la incautación: tecnología y poder estatal

El gobierno chino no depende solo de decretos. Tiene herramientas técnicas avanzadas. Los sistemas de monitoreo financiero, integrados con el sistema de crédito social, detectan transacciones sospechosas en tiempo real. Si alguien recibe una transferencia de Ethereum desde un intercambio extranjero, el sistema lo marca automáticamente. Las empresas de telecomunicaciones están obligadas a reportar cualquier uso de VPNs para acceder a plataformas de cripto. Los proveedores de servicios de internet deben bloquear sitios de intercambio y wallet online. Y si hay sospecha, las autoridades pueden entrar a tu casa, confiscar tus dispositivos electrónicos y exigir las claves privadas.

En octubre de 2025, un caso en el Reino Unido mostró cómo esto afecta a nivel global. La policía británica incautó 61.000 Bitcoin -unos 7 mil millones de dólares- de una ciudadana china acusada de estafar a más de 128.000 personas. Las claves privadas estaban guardadas en laptops que fueron confiscadas. Pero aquí está el conflicto: el gobierno chino pidió que los fondos se devolvieran a los víctimas chinas, mientras que el Reino Unido quería usarlos para financiar su presupuesto nacional. Este caso no es raro. Hay docenas de investigaciones en curso en Europa y EE.UU. que involucran activos cripto de ciudadanos chinos. El gobierno de China insiste en que todos los activos cripto, sin importar su ubicación, siguen siendo propiedad de sus ciudadanos bajo su jurisdicción.

Una calle de Shanghái en 2025 con pantallas prohibiendo criptomonedas y un dron vigilando una mina oculta.

El verdadero objetivo: el yuan digital

Detrás de esta prohibición no está solo el miedo al control financiero. Está el yuan digital, la moneda digital del banco central (CBDC). El gobierno chino no quiere eliminar el dinero digital. Quiere controlarlo completamente. Las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum representan una amenaza: son descentralizadas, anónimas y fuera del control estatal. El yuan digital, en cambio, es rastreable hasta el último centavo. Cada transacción se registra. Cada usuario puede ser identificado. Cada gasto puede ser limitado por el gobierno. Al eliminar toda alternativa privada, el gobierno asegura que todos los pagos digitales en China pasen por su sistema.

Desde 2020, el yuan digital ha sido probado en ciudades como Shenzhen, Chengdu y Hangzhou. Para 2025, ya se usa en más del 80% de los pagos móviles. Las tiendas, los transportes públicos, incluso los mercados callejeros aceptan solo el yuan digital. No hay opción. No hay alternativa. Y ahora, con la prohibición de criptomonedas, no hay excusa. El gobierno no está tratando de modernizar el sistema financiero. Está reemplazando completamente el sistema privado por uno estatal.

Las consecuencias reales: ¿qué pasa si violas la ley?

Las sanciones no son teóricas. En diciembre de 2025, un hombre en Guangzhou fue condenado a tres años de prisión por poseer 12 Bitcoin en una billetera fría. No los vendió. No los usó. Solo los tenía. La corte dijo que su posesión “representaba una amenaza a la soberanía monetaria nacional”. Otro caso: una mujer en Hangzhou intentó usar una VPN para comprar Ethereum en Binance. Su cuenta bancaria fue congelada, su salario detenido y se le impuso una multa equivalente al valor de los activos que intentó adquirir. En el sur de China, ya hay grupos de vigilancia vecinal que reportan a las autoridades si alguien tiene un minero casero o un dispositivo de minería en su garaje.

Las empresas también sufren. Cualquier empresa que acepte criptomonedas como forma de pago puede ser cerrada. Cualquier desarrollador que cree una aplicación de billetera digital puede ser arrestado. Incluso los empleados de empresas extranjeras que usan cripto para pagos internacionales están bajo sospecha. El gobierno ha creado una lista negra de direcciones blockchain conocidas y bloquea automáticamente cualquier transacción que las toque. No hay apelación. No hay revisión. Solo cumplimiento.

Un juicio en Guangzhou donde se rastrea un Bitcoin en una pantalla digital mientras el acusado está encadenado.

¿Y el resto del mundo?

China no es un caso aislado. Es un modelo. Mientras EE.UU. y la UE discuten regulaciones, China ya decidió: no hay espacio para lo descentralizado. Esto ha forzado a cientos de empresas de cripto a mudarse a Singapur, Emiratos Árabes Unidos o Suiza. Los mineros que antes operaban en Sichuan ahora están en Kazajistán, Estados Unidos y Paraguay. Pero el impacto en el mercado global fue brutal. En 2024, el 40% del poder de minería del mundo estaba en China. En 2026, es menos del 1%. El precio del Bitcoin se volvió más volátil, no por especulación, sino por la pérdida de liquidez en el mayor mercado del mundo.

Y aún así, no se trata de precios. Se trata de poder. China no quiere que sus ciudadanos tengan acceso a una moneda que no controla. No quiere que sus empresas usen sistemas que no rastrean. No quiere que su economía dependa de redes que no pueden ser detenidas. Por eso, la prohibición es total. No es una medida económica. Es una decisión política. Y no hay señales de que vaya a cambiar.

El futuro: ¿habrá algún retorno?

Algunos creen que China podría volver a permitir criptomonedas si las regula como “activos digitales”. Pero eso no es probable. El gobierno ya tiene su sistema. El yuan digital está integrado en todos los niveles de la sociedad. No necesita competencia. No quiere competencia. Cualquier intento de relajar las reglas sería visto como una debilidad. Los expertos coinciden: el bloqueo total de criptomonedas en China es permanente. No es una política. Es un principio.

La historia ha cambiado. China no solo prohibió las criptomonedas. Las borró de su sistema financiero. Y lo hizo con una precisión y fuerza que ningún otro país ha logrado. No hay lagunas. No hay excepciones. Solo cumplimiento. Y para quienes intentan resistir, el precio es alto.

¿Es ilegal poseer criptomonedas en China aunque no las use?

Sí. Desde junio de 2025, poseer cualquier tipo de criptomoneda -Bitcoin, Ethereum, Dogecoin, o cualquier otra- es ilegal en China, independientemente de si la usas, la vendes o simplemente la guardas. Las autoridades pueden incautar tus dispositivos, congelar tus cuentas bancarias y aplicar multas o penas de prisión. La ley no distingue entre uso activo y posesión pasiva.

¿Puedo usar una VPN para acceder a intercambios de cripto como Binance desde China?

No. Usar una VPN para acceder a intercambios de criptomonedas es ilegal desde la prohibición de junio de 2025. Las empresas de telecomunicaciones están obligadas a bloquear y reportar el uso de estas herramientas para fines de cripto. Si se detecta, tu conexión puede ser suspendida, tu identidad registrada y tu cuenta bancaria congelada. La ley considera esto como una violación directa de la prohibición.

¿Qué pasa con las criptomonedas que ya tenía antes de la prohibición?

No importa cuándo las adquiriste. Si las tienes en 2026, son activos ilegales. El gobierno puede exigirte que las entregues, o aplicar sanciones. Algunos ciudadanos han intentado transferirlas a familiares en el extranjero, pero las autoridades chinas tienen acceso a registros blockchain y pueden rastrear esos movimientos. La ley aplica retroactivamente.

¿Puede el gobierno chino incautar criptomonedas que estén en el extranjero?

Sí. China ha iniciado procesos legales internacionales para reclamar activos cripto de ciudadanos chinos, incluso si están almacenados fuera del país. En el caso de los 7 mil millones de dólares incautados en el Reino Unido en 2025, el gobierno chino exigió la devolución de los fondos a los víctimas chinas. Aunque no puede forzar a otros países a entregar activos, sí puede presionar diplomáticamente y usar tratados de cooperación judicial para lograrlo.

¿Por qué China prohibió la minería de criptomonedas?

La minería de criptomonedas consume enormes cantidades de electricidad. China, que busca reducir su huella de carbono y controlar su consumo energético, vio en la minería una amenaza a su estabilidad energética. Además, la minería representa una forma de escape de capital: los mineros vendían sus Bitcoins y sacaban dinero del sistema financiero chino. Por eso, en 2021, el gobierno cerró todas las minas. En 2025, esa medida se consolidó como parte de una estrategia más amplia de control financiero.