En Algeria, un país donde el uso de criptomonedas está prohibido por ley desde 2018. También conocido como la República Argelina Democrática y Popular, es uno de los pocos países del norte de África con una prohibición total y sin excepciones. A diferencia de países como Nigeria o Sudáfrica, donde la gente usa Bitcoin para enviar remesas o invertir, en Algeria no solo está prohibido intercambiar criptomonedas: también lo está poseerlas, minarlas o recibir airdrops. Pero aquí está la paradoja: mientras el gobierno insiste en que el dinar es la única moneda legal, miles de personas siguen comprando Bitcoin en mercados negros.
El mercado negro de criptomonedas, un sistema paralelo donde se pagan hasta un 80% más por Bitcoin que en los intercambios internacionales. También llamado precio de riesgo, surge porque la escasez artificial crea valor por la sola posesión. Si alguien en Argelia quiere comprar Bitcoin, no puede usar Binance o Kraken. Tienen que encontrar a un vendedor en persona, en cash, a veces en un café de Argel o en una ciudad del interior. El riesgo es alto: si te atrapan, puedes ir a la cárcel. Pero la necesidad es mayor. Muchos usan cripto para proteger sus ahorros de la inflación o enviar dinero al extranjero sin pasar por el sistema bancario, que es lento y caro.
El blockchain, la tecnología que permite que las criptomonedas funcionen sin bancos. Aunque el gobierno la rechaza, el árbol de Merkle y las firmas digitales que la sostienen siguen operando en silencio. Cada transacción que alguien hace en Algeria con cripto, aunque sea ilegal, se registra en la cadena pública. Nadie puede borrarla. Eso significa que, aunque el Estado niegue su existencia, la tecnología sigue funcionando. Y eso explica por qué algunos airdrops, como los de 2CRZ, un token que se distribuyó en CoinMarketCap y luego desapareció. También conocido como token de estafa, fueron reclamados por usuarios de Algeria que usaban wallets no registradas. No porque fueran expertos, sino porque no tenían otra opción. El airdrop no era legal, pero sí accesible.
Lo que ves en las noticias es la prohibición. Lo que no ves es la adaptación. Gente común, sin conocimientos técnicos, aprende a usar MetaMask o Trust Wallet porque no tiene alternativa. No lo hace por especular. Lo hace para sobrevivir. Y mientras el gobierno sigue hablando de e-dinar y control centralizado, el blockchain sigue siendo una red de resistencia. No es un movimiento político. Es una necesidad diaria. Aquí abajo encontrarás artículos que explican cómo funcionan los airdrops falsos, por qué algunos proyectos como FAN8 o TOKAU ETERNAL BOND son estafas, y cómo los usuarios en países prohibidos terminan siendo los más vulnerables —y a veces, los más informados— del ecosistema cripto.
Algunos países persiguen a usuarios de criptomonedas con penas de prisión, otros los gravan con impuestos del 30%. Descubre dónde es más peligroso usar cripto y dónde aún puedes hacerlo con seguridad.
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