Funciones hash, algoritmos que convierten cualquier dato en una cadena fija de caracteres únicos e imposibles de revertir. También conocidas como hash criptográfico, son el sistema que hace que una transacción de Bitcoin sea inalterable y verificable sin necesidad de un tercero. Imagina que metes un libro entero en una máquina y sale una secuencia de 64 letras y números. Si cambias una sola coma en el libro, la salida será completamente distinta. Eso es una función hash. Y es exactamente lo que usa Bitcoin, Ethereum y todas las blockchains para asegurar que nada se modifique sin que se note.
Estas funciones no solo guardan transacciones, sino que también organizan miles de ellas en estructuras como el árbol de Merkle, una jerarquía de hashes que permite verificar grandes volúmenes de datos con un solo valor. Sin él, tu billetera ligera no podría confirmar si tu transacción está en la cadena sin descargar toda la blockchain. Y no es solo para dinero: IPFS, los NFTs y hasta los sistemas de voto basados en blockchain dependen de esto. Si un hash cambia, todo el sistema lo sabe. Eso es inmutabilidad en acción.
Detrás de cada firma digital, cada intercambio descentralizado y cada airdrop verificado hay una función hash trabajando en silencio. Cuando veas en los artículos de abajo cómo se verifican los airdrops de Midnight (NIGHT) o cómo se almacenan los NFTs en IPFS, lo que estás viendo es el resultado de estas operaciones matemáticas. No son magia, son cálculos. Y son lo único que impide que alguien altere tu saldo, tu NFT o tu historial de transacciones sin que se rompa el sistema entero.
Lo que encontrarás aquí no son teorías abstractas. Son guías reales que explican cómo se usa esto en proyectos como Beethoven X, B2BX, o incluso en estafas que intentan imitarlo. Si entiendes cómo funciona un hash, ya no te engañan con promesas de "blockchain sin criptografía" o airdrops falsos que piden tu clave privada. Porque si no entiendes esto, no entiendes nada de lo que pasa en cripto.
Las funciones hash son el pilar de la seguridad en criptomonedas. Con SHA-256 y Keccak-256, Bitcoin y Ethereum garantizan que las transacciones no puedan ser alteradas. Sin ellas, la blockchain sería inútil.
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