4.18 mil millones en salidas de criptomonedas de Irán en 2024: ¿Por qué los ciudadanos huyen del rial?

4.18 mil millones en salidas de criptomonedas de Irán en 2024: ¿Por qué los ciudadanos huyen del rial?

mar, 3 2026

En 2024, los ciudadanos iraníes retiraron 4.18 mil millones de dólares en criptomonedas del país. Eso no es un error de tipeo. Es el equivalente a casi un tercio del PIB anual de Irán moviéndose fuera de sus fronteras, en forma de Bitcoin y otras monedas digitales. Y lo más sorprendente: no fue el gobierno. Fueron madres, estudiantes, pequeños comerciantes y trabajadores comunes que perdieron la fe en su propia moneda.

El rial se desmoronó, y la gente buscó una salida

Desde 2018, cuando las sanciones estadounidenses se endurecieron, el rial iraní ha perdido casi el 90% de su valor. La inflación ha oscillado entre el 40% y el 50% durante años. Imagina que tu sueldo de este mes solo te compra la mitad de lo que compraba el mes pasado. Eso es lo que viven millones de iraníes. No es una crisis temporal. Es una caída constante, diaria.

En lugar de guardar dinero en bancos -que también están bloqueados por sanciones internacionales-, la gente empezó a convertir sus riales en Bitcoin. No porque creyeran en la tecnología, sino porque el Bitcoin, aunque volátil, no se desvanece como el rial. En Irán, el Bitcoin dejó de ser una inversión. Se convirtió en un seguro de vida.

Los picos no fueron aleatorios: coincidieron con bombas y guerra

Los datos de Chainalysis, la firma de análisis blockchain con sede en Nueva York, muestran algo inusual: los retiros de criptomonedas no fueron constantes. Hubo picos brutales en fechas específicas. Abril 9 y 14 de 2024. Ese fue el momento en que Israel bombardeó la embajada de Irán en Damasco y Irán respondió con ataques de misiles. Luego, otra ola en septiembre y octubre, cuando los enfrentamientos entre Irán e Israel se intensificaron.

En esos días, los usuarios de Google buscaban "Irán Israel" con más intensidad que en cualquier otro momento del año. Y justo en ese mismo momento, las transacciones de criptomonedas desde Irán se dispararon. La gente no estaba especulando. Estaba huyendo. Convertía sus ahorros en Bitcoin antes de que el rial cayera aún más.

Bitcoin, no stablecoins: la gente confía en lo que no puede controlar

Uno esperaría que, en una crisis, la gente usara stablecoins como USDT o USDC, monedas ligadas al dólar. Pero no fue así. En Irán, el Bitcoin dominó las salidas. ¿Por qué? Porque las stablecoins, aunque estables, dependen de empresas y bancos que pueden ser bloqueadas. El Bitcoin, en cambio, no necesita intermediarios. No hay un banco central que pueda congelar tu billetera. Es más difícil de rastrear. Es más resistente.

Las transacciones más comunes fueron pequeñas: menos de 1.000 dólares cada una. Eso no son traficantes ni empresas. Son personas comunes que sacaron sus ahorros de la casa, los convirtieron en Bitcoin y los enviaron al extranjero. Algunos los enviaron a hijos estudiando en el exterior. Otros, a familiares en Turquía o Armenia. Muchos usaron VPNs para acceder a intercambios como Binance, porque los bancos locales ya no les permitían enviar dinero al extranjero.

Un estudiante iraní usa una tablet para enviar Bitcoin a través de una aplicación de Telegram con VPN activa.

Los intercambios locales murieron, pero la gente siguió operando

Irán tenía sus propios intercambios de criptomonedas: Nobitex, Wallex, Ramzinex. Funcionaban como plataformas nacionales, donde la gente podía comprar Bitcoin con riales. Pero en noviembre y diciembre de 2024, el gobierno exigió que todos los intercambios entregaran los datos de todos sus usuarios. Eso significaba que cualquier persona que comprara Bitcoin podía ser rastreada, investigada, arrestada.

Muchos intercambios dejaron de operar. Otros se volvieron más restrictivos. Pero la demanda no se detuvo. La gente simplemente cambió de estrategia. Empezaron a usar intercambios internacionales, con VPNs, con amigos que tenían cuentas en el extranjero. Las comunidades de Telegram crecieron hasta superar los 100.000 miembros. En esos canales, compartían tutoriales de cómo usar billeteras no custodiales, cómo ocultar transacciones, cómo evitar el monitoreo del gobierno.

Irán no es Venezuela. Ni Rusia. Ni Corea del Norte

A veces se compara a Irán con Venezuela, donde la gente también usó criptomonedas durante la hiperinflación. Pero la diferencia es clave: en Venezuela, el gobierno promovió su propia criptomoneda (el Petro). En Irán, el gobierno prohibió las criptomonedas para los ciudadanos, pero las usó para minar y generar ingresos. La minería de Bitcoin se convirtió en una fuente de ingresos estatales. Mientras los ciudadanos eran perseguidos por usar Bitcoin, el gobierno lo usaba para comprar suministros desde Rusia y China.

En Rusia, las criptomonedas se usan principalmente para evadir sanciones en transacciones comerciales. En Corea del Norte, son herramientas de robo cibernético. En Irán, son una herramienta de supervivencia. No hay una red criminal. Hay una red de padres, profesores, enfermeras y comerciantes que simplemente no querían perder sus ahorros.

Miles de Bitcoins como pájaros que escapan de Irán hacia el extranjero, mientras el rial se desmorona.

El gobierno no puede detener lo que no entiende

El Banco Central de Irán intentó controlar el flujo de criptomonedas. Impuso licencias estrictas. Obligó a los intercambios a registrar cada transacción. Pero la tecnología blockchain no se puede controlar así. Una vez que el Bitcoin sale de Irán, no hay forma de recuperarlo. No hay un botón de "deshacer".

Los expertos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. lo reconocieron en su informe de 2025: las sanciones tradicionales están perdiendo efecto. Cuando la gente tiene una alternativa real -y no una teoría-, las sanciones no funcionan. Solo generan más sufrimiento.

¿Qué sigue? Más salidas, más adaptación

En 2025 y 2026, las salidas de criptomonedas desde Irán no van a disminuir. La inflación sigue subiendo. Las sanciones no se levantan. El rial sigue perdiendo valor. Y la gente sigue aprendiendo. Cada vez más jóvenes entienden cómo usar billeteras, cómo enviar transacciones, cómo proteger sus activos.

Los intercambios internacionales, aunque más cautelosos, aún operan con Irán. Las redes de apoyo entre iraníes en el extranjero se vuelven más fuertes. Los VPNs se vuelven más rápidos. Las billeteras más seguras.

El Bitcoin ya no es solo una moneda. Es una forma de resistencia. Y mientras el gobierno iraní siga castigando a su propia población, mientras las sanciones sigan aplastando la economía, mientras el rial siga cayendo... la gente seguirá huyendo. En criptomonedas.

¿Qué significa esto para el mundo?

Irán no es un caso aislado. Es un ejemplo. Un ejemplo de lo que pasa cuando un gobierno pierde el control económico y la gente encuentra una salida. Si el rial se cae, el Bitcoin sube. Si los bancos se cierran, las billeteras se abren. Si las sanciones aprietan, la tecnología responde.

Este no es un problema de Irán. Es un problema global. Porque en cualquier país donde la confianza en el dinero oficial se rompe, la gente buscará otra forma. Y en el siglo XXI, esa forma es digital. Sin intermediarios. Sin fronteras. Sin permiso.

¿Por qué los iraníes usan Bitcoin y no otras criptomonedas?

Bitcoin es el más descentralizado y el más difícil de bloquear. A diferencia de las stablecoins, que dependen de empresas y bancos que pueden ser sancionados, Bitcoin no tiene un centro de control. No hay una empresa que pueda congelar tu cuenta. Además, es el más líquido: cualquier persona en el mundo puede comprarlo fácilmente. Para los iraníes, eso significa que su dinero puede salir del país y convertirse en algo útil, sin depender de nadie.

¿El gobierno iraní prohíbe las criptomonedas?

Sí, pero solo para los ciudadanos. El gobierno ha prohibido que los intercambios locales operen sin entregar datos de usuarios, y ha bloqueado el acceso a muchas plataformas. Sin embargo, el gobierno mismo usa la minería de Bitcoin para generar ingresos. Es una contradicción: prohíbe a la gente usar Bitcoin, pero lo explota para financiar sus propios proyectos. Esto ha generado desconfianza aún mayor entre la población.

¿Cómo logran los iraníes acceder a intercambios internacionales?

Usan VPNs (redes privadas virtuales) para ocultar su ubicación y acceder a plataformas como Binance, Kraken o Coinbase. También usan intercambios peer-to-peer (P2P), donde compran Bitcoin directamente de otras personas, a veces en efectivo o mediante transferencias bancarias a terceros países. Algunos usan cuentas de familiares en el extranjero. Todo esto se aprende en comunidades de Telegram y Reddit en persa.

¿Esto es lavado de dinero o evasión de sanciones?

No. Los datos de Chainalysis muestran que el 92% de las transacciones son de individuos, no de empresas ni entidades estatales. Son personas que quieren proteger sus ahorros, no financiar actividades ilegales. Es una forma de supervivencia económica, no de evasión criminal. El gobierno iraní, en cambio, sí usa criptomonedas para evadir sanciones en el comercio internacional, pero eso es diferente.

¿Qué pasa con las stablecoins como USDT?

Las stablecoins se usan, pero mucho menos. Porque dependen de empresas como Tether, que pueden ser presionadas por gobiernos. Si Tether decide bloquear una cuenta iraní, el dinero se queda atrapado. Bitcoin no tiene ese punto de fallo. Por eso, aunque el USDT es más estable, Bitcoin es más seguro para quienes no confían en ninguna institución.

¿Está aumentando el uso de criptomonedas en otros países sancionados?

Sí. Rusia, Venezuela y Corea del Norte también usan criptomonedas, pero de formas distintas. Rusia las usa para comerciar con China y otros países. Venezuela, para sobrevivir a la hiperinflación. Corea del Norte, para robar fondos. Irán es el único donde la mayoría de las transacciones son de ciudadanos comunes, no de gobiernos o criminales. Su caso es único por su escala y su naturaleza popular.

¿Pueden las sanciones detener este flujo?

No, al menos no completamente. Las sanciones pueden hacer más difícil el acceso, pero no pueden eliminar la necesidad. Mientras el rial siga perdiendo valor, la gente seguirá buscando una alternativa. Y mientras exista internet, existirá una forma de acceder a Bitcoin. Las sanciones no matan la innovación. Solo la desplazan hacia lo no regulado.

¿Qué lección deja Irán para otros países?

Que cuando un gobierno falla en proteger el valor del dinero de su gente, la tecnología se convierte en la última defensa. No es una cuestión de política. Es una cuestión de supervivencia. Las criptomonedas no son la causa del problema. Son la respuesta. Y en Irán, esa respuesta ha sido masiva, silenciosa y efectiva.