Respuesta internacional a la ley de Bitcoin como moneda legal en El Salvador

Respuesta internacional a la ley de Bitcoin como moneda legal en El Salvador

feb, 19 2026

En septiembre de 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en hacer del Bitcoin una moneda legal junto al dólar estadounidense. La ley, promulgada en junio de ese año, obligaba a todos los comerciantes y ciudadanos a aceptar Bitcoin como forma de pago. Pero más allá de su carácter simbólico, el experimento generó una reacción global dividida: por un lado, entusiastas de las criptomonedas lo celebraron como un hito histórico; por el otro, bancos centrales, economistas y expertos legales lo vieron como un riesgo inaceptable. Hoy, casi cinco años después, los datos muestran que la realidad en El Salvador es muy distinta a lo prometido.

¿Qué dice realmente la ley?

La Ley Bitcoin no solo permitió el uso de Bitcoin: lo hizo obligatorio. Según el Artículo 7, cualquier persona o empresa que ofrezca bienes o servicios debe aceptar Bitcoin como pago. No es una opción. No es un incentivo. Es una ley. Aunque el dólar sigue siendo la moneda de referencia para contabilidad y precios, Bitcoin puede usarse para pagar deudas, impuestos y hasta comprar un café. El gobierno creó la billetera digital Chivo, con bonos de 30 dólares en Bitcoin para cada ciudadano que se registrara, y estableció un sistema automático que convierte instantáneamente Bitcoin a dólares para los comerciantes. Pero aquí está el detalle clave: aunque el Bitcoin se acepta legalmente, nadie está obligado a guardarlo. Y eso es lo que la mayoría hace.

La reacción de los organismos internacionales

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reaccionó con advertencias claras desde el primer día. En múltiples comunicados, el FMI expresó preocupación por la volatilidad del Bitcoin, la falta de control monetario y los riesgos para la estabilidad financiera. No solo por el precio del Bitcoin, sino porque El Salvador perdió parte de su soberanía monetaria. Mientras que otros países, como el Bahamas o Nigeria, desarrollan sus propias monedas digitales de banco central (CBDC), El Salvador dejó su economía expuesta a una red descentralizada que no responde a ninguna autoridad. El FMI también cuestionó la viabilidad legal de forzar a los ciudadanos a aceptar una moneda cuyo valor puede caer un 20% en horas. ¿Qué pasa si un vendedor recibe Bitcoin y al día siguiente su valor se desploma? ¿Quién asume esa pérdida?

La crítica legal: ¿Es justo obligar a aceptar Bitcoin?

Abogados internacionales, como Dror Goldberg, han señalado que esta ley viola principios fundamentales del derecho contractual. En la mayoría de los países, incluyendo Estados Unidos, nadie está obligado a aceptar efectivo como pago. Una tienda puede rechazar billetes de 100 dólares sin problemas legales. Pero en El Salvador, rechazar Bitcoin es ilegal. Goldberg lo compara con forzar a un productor a vender su cosecha solo por monedas de metal: es una violación del derecho a decidir con qué se paga. El hecho de que el dólar también haya perdido su estatus de moneda de curso legal en el país -ahora es solo una opción más- añade una paradoja jurídica. ¿Cómo puede una ley exigir aceptación de una moneda mientras deja sin protección a quienes la reciben?

Un joven mira su teléfono con Bitcoin cayendo en valor, mientras su madre sostiene un billete de dólar, simbolizando la pérdida de confianza en la criptomoneda.

La realidad en las calles: poca adopción, mucho cambio a dólares

Los datos hablan más que los discursos. Un estudio del NBER mostró que, aunque más de la mitad de los hogares descargaron la app Chivo al inicio, más del 60% nunca realizó una transacción después del bono inicial. El 20% ni siquiera gastó su Bitcoin. Y lo más revelador: solo el 5% de todas las ventas en El Salvador se hacen en Bitcoin. El 88% de los comerciantes que reciben Bitcoin lo convierten a dólares en el acto. Es decir: la ley existe, pero nadie la usa como se prometió. La gente no quiere Bitcoin como reserva de valor. Quiere seguridad. Quiere estabilidad. Y el Bitcoin, con sus subidas y bajadas extremas, no la da.

¿Logró la inclusión financiera?

Uno de los argumentos centrales del gobierno salvadoreño fue que el Bitcoin ayudaría a los 70% de la población sin acceso a bancos. Pero los datos muestran lo contrario. Los usuarios activos de Chivo son jóvenes, educados, con teléfono inteligente y conexión a internet. Son hombres. Son los que ya tenían acceso a servicios financieros, pero no usaban bancos tradicionales por desconfianza. Los más pobres, los que viven en zonas rurales sin electricidad estable ni cobertura móvil, no están usando la app. La inclusión financiera prometida no llegó. En cambio, se creó una brecha digital: los que podían usar la tecnología, sí; los que no, quedaron fuera.

Una moneda Bitcoin gigante domina una corte simbólica mientras figuras internacionales observan, y una familia rural mira desde afuera, sin acceso a tecnología.

¿Qué aprenden otros países?

Países como Nigeria, Jamaica o Argentina han mirado con interés lo que pasa en El Salvador. Pero no están copiando el modelo. Están mirando las fallas. Algunos, como Nigeria, ya lanzaron su CBDC, el eNaira, con control total del banco central. Otros, como Argentina, están explorando el uso de Bitcoin para remesas, pero sin hacerlo moneda legal. La lección que extraen es clara: una moneda digital debe ser estable, regulada y accesible. No volátil, no forzada, no descentralizada. El Salvador no es un modelo a seguir: es una advertencia. Un experimento de alto riesgo que reveló que la tecnología no resuelve problemas estructurales si no se acompañan de educación, infraestructura y confianza.

El futuro del Bitcoin como moneda legal

Hoy, el Bitcoin en El Salvador sigue siendo legal. Pero en la práctica, es un apéndice digital del dólar. No es una moneda independiente. No es una alternativa. Es un puente temporal, usado por pocos, convertido casi instantáneamente por todos. El experimento no ha fracasado por falta de voluntad política, sino por falta de realismo económico. La comunidad internacional no ha condenado el proyecto, pero tampoco lo ha imitado. Lo observa. Lo estudia. Y lo usa como ejemplo de lo que no debe hacerse.

La pregunta que queda es simple: ¿un país puede cambiar su moneda sin cambiar su economía? En El Salvador, la respuesta parece ser no. El Bitcoin no resolvió la inflación, no impulsó la inversión, no llegó a los más pobres. Solo añadió complejidad a un sistema ya frágil. Y mientras el mundo avanza hacia monedas digitales controladas por bancos centrales, El Salvador sigue atrapado en un intento de revolución que nadie más quiere replicar.

¿Por qué el FMI se opuso a la ley de Bitcoin en El Salvador?

El FMI se opuso porque considera que el uso de Bitcoin como moneda legal expone a El Salvador a riesgos financieros graves: volatilidad extrema, pérdida de control monetario, dificultades para aplicar normas contra el lavado de dinero y falta de protección para los ciudadanos. Además, el FMI cuestiona que una moneda descentralizada pueda cumplir funciones básicas de una divisa nacional, como estabilidad de valor y confianza en las transacciones.

¿Se usa realmente Bitcoin para pagar impuestos en El Salvador?

Sí, técnicamente sí. La ley permite pagar impuestos en Bitcoin. Pero en la práctica, casi todos los contribuyentes lo convierten a dólares antes de hacer el pago. El gobierno no tiene forma de aceptar Bitcoin directamente en sus sistemas fiscales. Por eso, los pagos en Bitcoin se convierten automáticamente a dólares antes de llegar al Tesoro Nacional. No es un cambio real en la forma de recaudar, sino una capa tecnológica adicional.

¿Qué pasa si un comerciante rechaza un pago en Bitcoin?

Según la ley, puede enfrentar multas o sanciones administrativas. Pero en la realidad, no hay registros de sanciones aplicadas. Las autoridades no tienen capacidad para monitorear todas las transacciones. Además, muchos comerciantes simplemente aceptan Bitcoin, lo convierten a dólares inmediatamente y luego dicen que no lo usan. La ley existe, pero no se aplica. Es un caso de norma sin cumplimiento.

¿El Bitcoin ha reducido las comisiones de las remesas en El Salvador?

No significativamente. Aunque el gobierno prometió que el Bitcoin reduciría el costo de las remesas -que representan más del 20% del PIB-, los datos muestran que la mayoría de las remesas siguen llegando por servicios tradicionales como Western Union o MoneyGram. La app Chivo no ha logrado desplazarlos. Muchos emigrantes en el extranjero no tienen acceso a billeteras de Bitcoin, y sus familiares en El Salvador prefieren recibir dólares directamente, no Bitcoin volátil.

¿Por qué la gente en El Salvador no quiere guardar Bitcoin?

Porque el Bitcoin es demasiado volátil. Una persona puede recibir 10 dólares en Bitcoin y al día siguiente ver que su valor es de 7 dólares. Nadie quiere arriesgar su dinero en una moneda que puede perder valor en horas. Además, no hay seguridad jurídica: si el valor cae, no hay compensación. La gente prefiere el dólar, que aunque no crece, tampoco se derrumba.

1 Comment

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    Jhon Kenneth kenneth

    febrero 19, 2026 AT 20:27

    Me encanta cómo la gente siempre dice que El Salvador fue loco por el Bitcoin, pero nadie habla de que el dólar ya era el rey aquí desde hace décadas. La ley no cambió nada, solo puso un filtro digital encima de lo que ya pasaba: la gente quiere estabilidad, no especulación.
    Y sí, la app Chivo fue un regalo bonito, pero cuando el bono se acabó, todos volvieron a lo seguro. ¿Quién va a arriesgar su comida por una moneda que baja un 20% en una noche? No es tecnología lo que falló, es la ignorancia de creer que la innovación puede forzarse sin cultura financiera.
    Yo vivo en Colombia, y hasta nosotros miramos esto como un experimento de realidad aumentada: bonito de ver, pero no para vivir.

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